Vietnam, un viaje más allá de los sentidos
por Carles Puig el 20/12/11
La mayoría de los turistas que se deciden por viajar a Vietnam lo hacen atraídos por la belleza exuberante de los paisajes del país, pero las marcas de la historia dicen tanto de esta región como sus vistas de postal.
Recorridos míticos
Los verdes campos de arroz moteados con los típicos sombreros cónicos de los granjeros introducen al viajero en una travesía que discurre desde el norte hasta el sur del país, hasta llegar al conocido delta del río Mekong, en un recorrido salpicado de tranquilos pueblos y caminos entre impresionantes paisajes. Los que prefieran más aventura también encontrarán también buenos motivos para viajar a Vietnam si hacen una parada en lugares como la isla Phu Quoc, repleta de playas de arena blanca donde podrán disfrutar de una interesante oferta de ocio. Si lo que interesa es conocer la cultura tradicional del país, antes de visitar la capital merece la pena detenernos en Hué, la antigua capital de Vietnam, que todavía conserva pagodas, templos y escenarios donde acoger su festival de las artes bianual. Hanoi, la actual capital, ha recogido el testigo de Hué y ha sabido reformularlo convirtiéndose en una ciudad dinámica que se ha sobrepuesto a los horrores de la guerra sin renunciar a su pasado. El mausoleo Ho Chi Minh o los restaurantes de la zona vieja, especializados en la preparación de pescado y mariscos, son parada obligada en la visita a Hanoi, pero merece la pena tomarnos un tiempo para explorar a fondo el norte del país. La belleza de la bahía de Ha Long es motivo suficiente para hacer un alto en nuestro viaje o desviarnos más de la cuenta.
Una tradición que impregna las costumbres
Tanto el clima como las festividades del país son aspectos clave en la organización del viaje a Vietnam. Aunque el clima difiere mucho entre el norte y el sur del país, se puede distinguir claramente una estación seca desde marzo hasta junio, otra lluviosa que dura desde junio hasta noviembre y una última más templada desde diciembre hasta febrero. En cuanto a festividades, si se tiene la oportunidad merece la pena hacer coincidir el viaje con Têt, la gran celebración de año nuevo, que se celebra entre finales de enero y marzo. En las semanas precedentes, el país se encuentra inmerso en la preparación de esta celebración que impregna las costumbres y las calles de las ciudades más grandes.
Imagen de Connors Bros.
